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Pancreatitis crónica en perros


Visión general
El páncreas tiene muchas funciones, incluida la producción y secreción de enzimas digestivas y la producción de insulina. Las enzimas digestivas son fundamentales para la absorción de los alimentos. La insulina ayuda a controlar el metabolismo y los niveles de azúcar en sangre. Pancreatitis se refiere a la "inflamación del páncreas" y existen dos tipos de esta enfermedad: crónico, que significa "recurrente" y agudo, que significa "repentino". Cuando el páncreas se inflama, las enzimas digestivas que normalmente están inactivas hasta que llegan al intestino delgado se activan en el páncreas, lo que provoca dolor e hinchazón cuando el páncreas comienza a digerirse. Los perros con pancreatitis crónica esencialmente tienen múltiples ataques de pancreatitis aguda. En algunas situaciones, los síntomas pueden ser menos graves, pero debido a que la afección es crónica, el impacto a largo plazo puede ser más grave. El páncreas se encuentra en la parte superior del abdomen, cerca del estómago, el hígado y el riñón derecho.

Riesgos
Hay muchas causas sugeridas de pancreatitis que incluyen obesidad, dietas altas en grasas, enfermedades hepáticas, ciertos medicamentos, toxinas e infecciones. Incluso si su perro normalmente no lleva una dieta alta en grasas, la introducción de una gran cantidad de alimentos grasos de una vez puede causar pancreatitis. La pancreatitis puede ocurrir en cualquier perro, pero algunas razas son más susceptibles a esta enfermedad que otras, como el schnauzer miniatura, el caniche miniatura y el cocker spaniel. Además, la pancreatitis es más común en perros mayores, perros con sobrepeso y hembras. Los perros que se meten en la basura son mucho más propensos a desarrollar pancreatitis, ¡así que asegúrese de mantener la basura fuera del alcance de su perro!

Síntomas

Los perros con pancreatitis a menudo dejarán de comer y beber debido al dolor asociado con esta enfermedad.

Otros síntomas que puede ver son:

  • Malestar estomacal y dolor abdominal
  • Abdomen hinchado
  • Postura anormal arqueamiento de la espalda
  • Diarrea
  • Vómitos
  • Letargo
  • Fiebre
  • Inquietud
  • Náuseas

Diagnóstico
Su veterinario tomará un historial completo y realizará un examen físico completo de su perro. Además, se requerirán pruebas de diagnóstico para identificar si su mascota tiene pancreatitis aguda. Estos pueden incluir:

  • Pruebas químicas para evaluar la disfunción y enfermedad renal, hepática y pancreática, así como los niveles de azúcar.
  • Un hemograma completo para evaluar a su perro en busca de infección, inflamación o anemia y otras afecciones relacionadas con la sangre
  • Pruebas de electrolitos para garantizar que su perro no esté deshidratado o sufra un desequilibrio de electrolitos.
  • Pruebas específicas de páncreas para ayudar a diagnosticar o descartar la enfermedad.
  • Radiografías de abdomen y tracto intestinal.
  • Ecografía para obtener imágenes del páncreas y otros órganos abdominales
  • Endoscopia para evaluar el revestimiento del tracto gastrointestinal.

Tratamiento
El tratamiento de la pancreatitis depende de la gravedad de la enfermedad y puede incluir:

  • Hospitalización en la clínica veterinaria
  • Fluidoterapia y electrolitos
  • Medicina para el dolor
  • Medicamento contra los vómitos (antieméticos)
  • Antibióticos, si se sospecha una infección bacteriana secundaria
  • Otros medicamentos, según los síntomas de su perro
  • Tenga en cuenta que su veterinario puede recomendar que se repitan algunas pruebas de diagnóstico, como el hemograma completo, las pruebas químicas y las pruebas específicas del páncreas, para controlar el progreso de su perro durante el tratamiento.

Su veterinario le recomendará un plan de tratamiento específico para su mascota. Asegúrese de administrar todos los medicamentos según las indicaciones y siga cuidadosamente las recomendaciones dietéticas. Vigila de cerca a tu mejor amigo; si se vuelve letárgica o deja de comer, llame a su veterinario de inmediato.

Prevención
Si bien no puede prevenir completamente la pancreatitis, lo siguiente ayudará a reducir el riesgo de que su perro desarrolle esta enfermedad y ayudará a garantizar su salud y bienestar:

  • Siga todas las recomendaciones nutricionales.
  • Alimente a su perro con una dieta recomendada para la prevención de la pancreatitis.
  • No permita que su perro tenga sobrepeso, ¡el control del peso es tan importante para nuestros amigos de cuatro patas como para nosotros!
  • Evite las dietas ricas en grasas.
  • Evite darle a su perro sobras de la mesa, especialmente si no está acostumbrado a comer comida de personas.
  • Asegúrese de discutir todos los medicamentos para su perro con su veterinario. Le ayudarán a evitar cualquier medicamento innecesario que pueda causar pancreatitis.
  • ¡No dejes que tu perro tenga acceso a la basura!

¿Quieres más información? Aprenda sobre la pancreatitis aguda en perros.

Si tiene alguna pregunta o inquietud, siempre debe visitar o llamar a su veterinario; son su mejor recurso para garantizar la salud y el bienestar de sus mascotas.


Pancreatitis crónica canina en perros perrospedia

Pancreatitis significa que el páncreas está inflamado. La inflamación puede volverse severa y las enzimas digestivas que normalmente están inactivas pueden volverse activas y las enzimas causan daño al páncreas. Esto provoca un ciclo de inflamación creciente.

La pancreatitis puede ser aguda, lo que significa que la inflamación ocurre repentinamente o crónica, donde la inflamación es lenta y ocurre gradualmente durante un largo período de tiempo. La pancreatitis aguda causa poco o ningún daño permanente al páncreas. La pancreatitis aguda es rara en gatos. La pancreatitis crónica puede provocar la formación de tejido cicatricial en el páncreas, lo que a su vez disminuye la capacidad del páncreas para funcionar correctamente.

Existen muchas diferencias en las causas y el tratamiento de la pancreatitis en perros y gatos.

Causas
Se desconoce la causa exacta de la pancreatitis, pero puede deberse a:

  • dieta alta en grasas y baja en proteínas
  • trauma (accidentes automovilísticos, caída de un edificio alto)
  • otras enfermedades (síndrome de Cushing, diabetes)
  • tumores
  • algunos medicamentos y toxinas (algunos diuréticos, antibióticos, insecticidas)
  • en gatos: toxoplasmosis, FIP, herpesvirus felino o inflamación de los conductos biliares

Factores de riesgo

  • raza: el schnauzer miniatura, el caniche miniatura, el cocker spaniel y los gatos siameses corren un mayor riesgo
  • obesidad en perros
  • diabetes mellitus
  • Síndrome de Cushing
  • falla renal cronica

Signos de pancreatitis aguda

  • letargo o depresión
  • anorexia o inapetencia
  • vómitos (común en perros, menos común en gatos)
  • dolor abdominal (los perros pueden mostrar una postura inusual, los gatos tienden a "ocultar" más el dolor)
  • diarrea (más común en perros)
  • deshidración
  • ictericia (más común en perros)

Diagnóstico
Diagnosticar la pancreatitis es muy difícil porque las pruebas disponibles no son 100% fiables.

  • La lipasa y la amilasa son dos enzimas digestivas producidas por el páncreas que se pueden medir en la sangre. Las elevaciones de estas enzimas pueden sugerir pancreatitis, pero no son pruebas definitivas. Esto se debe a que tanto la lipasa como la amilasa son producidas por otros tejidos corporales y porque los niveles elevados pueden deberse a otras enfermedades, como la disfunción renal. La prueba de lipasa puede ser más confiable que la prueba de amilasa, pero no siempre está disponible y debe solicitarse como un análisis de sangre especial. Muchos perros y gatos (15-20%) con pancreatitis no presentan elevaciones de lipasa y amilasa, por lo que cuando estos valores sanguíneos son normales, no se descarta pancreatitis.
  • Prueba de inmunorreactividad similar a la tripsina (TLI). La prueba de TLI puede ayudar a diagnosticar la pancreatitis aguda tanto en perros como en gatos. Esta prueba mide la concentración sérica de dos enzimas, tripsinógeno y tripsina. El tripsinógeno es producido únicamente por el páncreas. En la pancreatitis, el TLI se eleva de forma más fiable que la lipasa. Sin embargo, la función renal reducida puede causar un aumento del TLI sérico. Debido a que el TLI no siempre está elevado, una prueba de TLI normal no descarta pancreatitis. Desafortunadamente, solo unos pocos laboratorios realizan esta prueba y puede tomar alrededor de dos semanas obtener los resultados de la prueba.
  • Se pueden tomar radiografías del abdomen.
  • La ecografía puede ser útil para diagnosticar la pancreatitis, pero es difícil de realizar y es posible que no muestre ninguna anomalía.
  • Se puede realizar una biopsia por aspiración con aguja.

Tratamiento
No existe ningún medicamento o tratamiento específico para la pancreatitis. La cirugía es poco común y solo se usa si hay una masa en el páncreas que está causando la pancreatitis. El tratamiento es diferente para perros y gatos, pero los objetivos generales son los mismos:

  • descansar el páncreas
  • reducir la inflamación
  • prevenir complicaciones (deshidratación e infección)
  • minimizar el dolor

Perros
Para la pancreatitis aguda, los perros son hospitalizados y no se les permite beber ni comer ningún alimento durante 3 a 5 días. Esto se llama NPO, que significa "nada per os". Al evitar que los alimentos ingresen al sistema digestivo, el páncreas puede descansar y no es estimulado para producir enzimas digestivas. Este descanso permite que la inflamación disminuya. Cuando los niveles de lipasa y amilasa en sangre están cerca de lo normal, se comienza con agua y pequeñas tomas frecuentes de una dieta muy baja en grasas. Para prevenir la deshidratación, se administran líquidos (generalmente por vía intravenosa), pero a veces por vía subcutánea. A menudo se administran antibióticos de amplio espectro para prevenir infecciones bacterianas. Si el vómito es intenso, también se pueden administrar antieméticos. La pancreatitis aguda es dolorosa, por lo que a menudo se administran analgésicos. La pancreatitis aguda suele desaparecer en unos pocos días.

Gatos
Los gatos también son hospitalizados, pero por lo general no se les mantiene NPO por más de un tiempo corto (12-24 horas). Esto se debe al riesgo de lipidosis hepática (hígado graso). Los gatos suelen ser alimentados con una dieta baja en grasas y altamente digerible. Cuando sea necesario retener alimentos durante períodos más prolongados, puede ser necesaria la alimentación intravenosa. Si la pancreatitis hace que un gato no coma, puede ser necesario utilizar técnicas de alimentación parenteral. Aquí es donde se implanta quirúrgicamente un tubo de alimentación en el intestino.

Manejo a largo plazo
La pérdida de peso en las mascotas obesas es importante. Cuando ocurre un solo ataque de pancreatitis aguda, evitar una dieta alta en grasas puede ser todo lo que se necesita para evitar que ocurra otro ataque. Deben evitarse las fiestas navideñas, las sobras de la mesa y las redadas en los botes de basura. Si la pancreatitis reaparece, una dieta restringida en grasas se convierte en la dieta por el resto de la vida de la mascota. Hay enzimas pancreáticas que se pueden agregar a la dieta de la mascota y, aunque no es perjudicial administrarlas, es posible que no ayuden.

Complicaciones de la pancreatitis aguda

  • diabetes mellitus La inflamación del páncreas puede hacer que la porción endocrina del páncreas (la parte productora de insulina) se vuelva disfuncional. Esto puede resolverse una vez que desaparezca la pancreatitis.
  • La pancreatitis crónica puede ocurrir después de un episodio de pancreatitis aguda.

Consideraciones para diabéticos
El páncreas tiene dos funciones separadas: la función endocrina de regulación de la glucosa en sangre y la función exocrina de la digestión. Cuando cualquiera de estas funciones es anormal, puede provocar la interrupción de la otra. La diabetes puede causar pancreatitis y la pancreatitis puede causar diabetes. Cuando un animal diabético tiene un ataque de pancreatitis, cualquier vómito, letargo o ajustes dietéticos necesarios probablemente requerirán un ajuste en la dosis de insulina. Los animales diabéticos que tienen un ataque de pancreatitis pueden mostrar cierta resistencia a la insulina. Esto puede convertirse en una situación complicada que requiere un cuidado y una observación adicionales tanto por parte del veterinario como del propietario.

Experiencias personales
Lea la página conmemorativa de Whisker: cómo se enfrentó a la pancreatitis y la diabetes, y cómo su dueño se enteró de que las "golosinas" grasosas no son lo mejor para una mascota.

Nota
La insuficiencia pancreática exocrina (EPI) no es lo mismo que la pancreatitis. La EPI ocurre cuando las células del páncreas que producen las enzimas digestivas mueren y el páncreas no puede producir cantidades suficientes de enzimas digestivas. Esta enfermedad se puede tratar agregando enzimas digestivas suplementarias a la dieta de la mascota. A menudo se utiliza una dieta de "mantenimiento", a diferencia de la dieta restringida en grasas que se utiliza para controlar la pancreatitis.


Pancreatitis canina

Su perro ha vomitado varias veces, no quiere comer y está caminando con la espalda arqueada hacia arriba o recostado en un rincón negándose a levantarse. Deberías:

A) Intente tentarlo a comer agregando grasa de tocino a su comida u ofreciéndole algo sabroso como jamón o mortadela.
B) Espere uno o dos días para ver si mejora.
C) Llévelo a su veterinario de inmediato.

La respuesta es C: Llévelo a su veterinario de inmediato. Estos pueden ser signos de pancreatitis. Si bien está bien esperar para ver si un perro mejora por sí solo después de un solo episodio de vómitos sin otros signos de enfermedad, los vómitos repetidos pueden provocar rápidamente una deshidratación peligrosa y un desequilibrio electrolítico, especialmente si su perro no está bebiendo o no puede. mantenga el agua bajada.

Cuando los signos de dolor abdominal acompañan a los vómitos, la pancreatitis ocupa un lugar destacado en la lista de posibles causas. Lo peor que puede hacer es alimentar a su perro con alimentos grasos en este momento.

Pancreatitis significa literalmente inflamación del páncreas, el órgano glandular que secreta las enzimas necesarias para digerir los alimentos. Cuando algo hace que estas enzimas se activen prematuramente, en realidad pueden comenzar a digerir el páncreas mismo, lo que produce dolor e inflamación.

La pancreatitis se presenta en dos formas diferentes, aguda y crónica, y ambas pueden ser leves o graves. La pancreatitis aguda ocurre repentinamente y es más a menudo severa, mientras que la pancreatitis crónica se refiere a una inflamación continua que generalmente es menos severa e incluso puede ser subclínica (sin síntomas reconocibles).

Pancreatitis aguda

La pancreatitis aguda puede ser extremadamente dolorosa y puede poner en peligro la vida si la inflamación se propaga y afecta a múltiples órganos y sistemas. Los síntomas comúnmente incluyen anorexia (pérdida de apetito), vómitos, debilidad, depresión y dolor abdominal. El dolor abdominal en un perro puede manifestarse como inquietud o no querer mover una apariencia encorvada o una “posición de oración”, con el pecho hacia abajo y el trasero levantado o vocalización (llanto o lloriqueo). Los síntomas adicionales pueden incluir diarrea, babeo, fiebre y colapso.

Para los casos leves, todo lo que puede ser necesario es retener la comida y el agua durante 24 a 48 horas (no más), junto con la administración de líquidos por vía intravenosa para prevenir la deshidratación y medicamentos para detener los vómitos y controlar el dolor.

Para casos moderados a severos, se requiere hospitalización y tratamiento y monitoreo intensivos. El tratamiento de apoyo incluye líquidos intravenosos para mantener al perro hidratado y restaurar el equilibrio electrolítico y ácido-base. Se necesitan analgésicos potentes, como buprenorfina inyectable u otros analgésicos narcóticos. El tratamiento generalmente se requiere durante tres a cinco días y, a veces, más. La cirugía puede ser necesaria, particularmente si el páncreas tiene un absceso o el conducto pancreático está bloqueado.

Los medicamentos recomendados que detienen los vómitos (antieméticos) en perros con pancreatitis incluyen una infusión de metoclopramida y clorpromazina (una vez que se ha controlado la deshidratación).

Como alternativa, se pueden usar dolasetrón (Anzemet) y ondansetrón (Zofran), antieméticos desarrollados para combatir los vómitos inducidos por la quimioterapia. Cerenia (maropitant) es un nuevo fármaco antiemético aprobado para perros que algunos veterinarios están comenzando a usar, aunque tiene un historial limitado. La metoclopramida (Reglan), un antiemético de uso común, puede estar contraindicado en la pancreatitis debido a la preocupación de que pueda disminuir el flujo sanguíneo al páncreas (efecto antidopaminérgico), aunque esto no se ha comprobado.

Se pueden usar antibióticos para controlar las infecciones secundarias a la pancreatitis, aunque no se cree que esta complicación sea común en los perros. En ocasiones, se administra una transfusión de plasma en casos de moderados a graves con la esperanza de que inhiba las enzimas pancreáticas activas y la respuesta inflamatoria sistémica.También proporciona factores de coagulación que pueden ayudar a prevenir y tratar la coagulación intravascular diseminada (CID), un efecto secundario potencial a menudo letal de pancreatitis

No se ha demostrado que los antiácidos tengan ningún efecto beneficioso en el tratamiento de la pancreatitis, aunque pueden administrarse cuando los vómitos son persistentes o graves. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) no son efectivos y deben evitarse debido a la preocupación por la úlcera gástrica y el daño renal y hepático. Todavía no hay estudios que respalden el uso de corticosteroides para el tratamiento de la pancreatitis en perros.

Nutrición durante la pancreatitis aguda

Tradicionalmente, la recomendación estándar ha sido retener toda la comida y el agua por vía oral hasta que los síntomas desaparezcan, para permitir que el páncreas descanse. Si los síntomas persistieron durante más de 72-96 horas, se administró nutrición por vía parenteral (por vía intravenosa, evitando el estómago y los intestinos). Se pensaba que incluso la vista o el olor de la comida podía desencadenar secreciones pancreáticas que empeorarían el problema.

En la actualidad, sin embargo, existe una evidencia creciente tanto en humanos como en animales de que el tiempo de recuperación se reduce y las tasas de supervivencia aumentan cuando los pacientes se alimentan al comienzo de la recuperación de la pancreatitis. Ahora se acepta que la retención prolongada de alimentos y agua por vía oral durante más de 48 horas (incluido el tiempo antes de que el perro fuera traído para el tratamiento) puede provocar un aumento de la permeabilidad intestinal ("intestino permeable"), atrofia de las células digestivas en el intestino delgado y sepsis (envenenamiento de la sangre). A su vez, la sepsis puede contribuir a la insuficiencia orgánica múltiple y la disminución de las tasas de supervivencia.

Sin nutrición oral, los intestinos mueren de hambre, incluso si la nutrición se proporciona al resto del cuerpo por vía intravenosa. Esto se debe a que los intestinos reciben su nutrición solo de lo que pasa a través de ellos. Se cree que la alimentación enteral, en la que la nutrición se proporciona a través del sistema digestivo, disminuye el potencial de infección bacteriana causada por la permeación intestinal y puede reducir el tiempo que el perro necesita ser hospitalizado.

Debido a que la mayoría de los perros con pancreatitis no están dispuestos a comer, se puede administrar una dieta líquida a través de un tubo que se coloca a través de la nariz, el esófago o el estómago. Los perros pueden tolerar la alimentación nasoesofágica incluso cuando los vómitos persisten. Existe evidencia de que las secreciones pancreáticas se suprimen durante un ataque de pancreatitis, por lo que los alimentos administrados de esta manera estimulan el páncreas menos de lo que solíamos creer, y ayudan a mantener la salud del tracto gastrointestinal y a disminuir la inflamación y los efectos secundarios como los enumerados. sobre.

Aún no se ha determinado la composición ideal de esta dieta. Es posible que la adición de ácidos grasos omega-3, enzimas pancreáticas, triglicéridos de cadena media y el aminoácido l-glutamina a la nutrición líquida también ayude con la recuperación, aunque esto debe hacerse con precaución. Sin embargo, no se recomiendan los probióticos, un estudio reciente en humanos mostró una mayor tasa de muerte en pacientes con pancreatitis aguda grave cuando se administraron probióticos, posiblemente debido a la reducción del flujo sanguíneo al intestino delgado.

La alimentación enteral (por sonda u oral) debe comenzar después de 48 horas sin alimentos. Los vómitos se pueden controlar con antieméticos y analgésicos. El objetivo de la nutrición a corto plazo es mejorar la función de barrera (detener el síndrome del intestino permeable) en lugar de satisfacer las necesidades calóricas totales.

La nutrición parenteral (IV) debe usarse solo cuando sea absolutamente necesario, debido a los vómitos persistentes e incontrolados. Las tasas de supervivencia mejoran cuando se combina con nutrición enteral. Se puede colocar un tubo en el yeyuno (parte del intestino delgado) si es necesario para proporcionar nutrición enteral cuando los vómitos no se pueden controlar.

Pancreatitis crónica

La pancreatitis crónica se refiere a una inflamación continua, latente y de bajo grado del páncreas. Los síntomas como vómitos y malestar después de comer pueden ocurrir de forma intermitente, a veces acompañados de depresión, pérdida de apetito y pérdida de peso. En algunos casos, los signos pueden ser tan sutiles e inespecíficos como que un perro no quiera jugar normalmente, sea quisquilloso con la comida o se salte una comida de vez en cuando. La pancreatitis crónica puede exacerbarse periódicamente, dando lugar a una pancreatitis aguda.

Los perros con pancreatitis crónica a menudo responden favorablemente a una dieta baja en grasas. Los analgésicos pueden ayudar a aliviar los síntomas de la pancreatitis crónica y pueden acelerar la recuperación.

La pancreatitis crónica a menudo es subclínica y puede ser más común de lo que generalmente se cree, y los síntomas se atribuyen a otras enfermedades. También puede ocurrir al mismo tiempo que afecciones como la EII (enfermedad inflamatoria intestinal) y la diabetes mellitus.

Funciones pancreáticas

Además de las enzimas digestivas (función exocrina), el páncreas también produce insulina (función endocrina). Los perros diabéticos pueden tener un mayor riesgo de pancreatitis. Por el contrario, un perro cuyo páncreas está dañado debido a la pancreatitis puede desarrollar diabetes, que puede ser temporal o permanente. El 30 por ciento de la diabetes en los perros puede deberse al daño de la pancreatitis crónica.

La insuficiencia pancreática exocrina (EPI), cuando el páncreas ya no puede producir enzimas digestivas, también puede ser el resultado de una pancreatitis crónica, lo que lleva a la pérdida de peso a pesar de consumir grandes cantidades de alimentos. Cuando el páncreas está dañado, es probable que la diabetes aparezca varios meses antes de la EPI.

Causas de pancreatitis

La pancreatitis a menudo se atribuye a las dietas ricas en grasas, aunque hay poca evidencia científica que lo respalde. Los perros de trabajo activos, como los perros de trineo, pueden consumir hasta un 60 por ciento de grasa en sus dietas sin desarrollar pancreatitis, pero Demasiado gordo puede causar problemas a los perros de mediana edad, con sobrepeso y relativamente inactivos, que son los más comúnmente afectados por la pancreatitis. Demasiada grasa también puede causar problemas a algunos perros con pancreatitis crónica.

Indiscreción dietética, como comer restos de grasa rancia de la basura, también puede provocar pancreatitis, especialmente cuando un perro acostumbrado a una dieta baja o normal en grasas ingiere alimentos ricos en grasas. Es por eso que se cree que los incidentes de pancreatitis aumentan después del Día de Acción de Gracias, cuando las personas pueden alimentar a sus perros con una comida de piel de pavo y grasa.

También se ha demostrado que las dietas bajas en proteínas predisponen a los perros a la pancreatitis, especialmente cuando se combinan con un alto consumo de grasas. Algunas dietas recetadas pueden ser una preocupación, como las que se recetan para disolver los cálculos de estruvita en la vejiga para prevenir los cálculos de oxalato de calcio, urato o cistina y para tratar la enfermedad renal, especialmente en razas propensas a la pancreatitis.

Varios medicamentos se han asociado con la pancreatitis, más recientemente la combinación de bromuro de potasio y fenobarbital utilizado para controlar la epilepsia. Esta combinación tiene un riesgo mucho mayor de causar pancreatitis que el fenobarbital solo (no se han realizado estudios sobre el uso del bromuro de potasio por sí solo).

Muchos otros medicamentos se han relacionado con la pancreatitis, aunque la relación no siempre es clara. Estos incluyen ciertos antibióticos (sulfonamidas, tetraciclina, metronidazol, nitrofurantoína), agentes de quimioterapia (azatioprina, L-asparaginasa, alcaloides de la vinca), diuréticos (tiazidas, furosemida), otros medicamentos antiepilépticos (ácido valproico, carbamazepina), hormonas (estrógenos), antiácidos de acción prolongada ( cimetidina, ranitidina) Tylenol (acetaminofeno) y aspirina (salicilatos).

Los corticosteroides, como la prednisona, son especialmente controvertidos: mientras que los veterinarios los han considerado durante mucho tiempo como el fármaco más común para causar pancreatitis, estudios recientes en humanos han descartado este vínculo. Sin embargo, según la evidencia anecdótica, creo que la asociación existe en los perros. Personalmente conozco perros que desarrollaron pancreatitis a los pocos días de recibir corticosteroides.

Toxinas particularmente los organofosforados (insecticidas utilizados en algunos productos para el control de pulgas), así como las picaduras de escorpión y los niveles tóxicos de zinc, también pueden provocar pancreatitis.

Ciertas condiciones pueden predisponer a un perro a la pancreatitis. Éstos incluyen diabetes mellitus (aunque no está claro si la pancreatitis precede a la diabetes) hipercalcemia aguda (niveles altos de calcio en la sangre, generalmente debido a una infusión de calcio o intoxicación en lugar de una dieta o suplementos) hiperlipidemia (alto contenido de grasa en la sangre, normalmente debido a un trastorno metabólico más que a la dieta) hipotiroidismo y Enfermedad de Cushing (hiperadrenocorticismo).

Tanto la diabetes como el hipotiroidismo pueden afectar el metabolismo de las grasas y provocar hiperlipidemia, lo que puede predisponer a un perro a la pancreatitis. Los Schnauzer miniatura son propensos a desarrollar hiperlipidemia y, por lo tanto, pueden tener un mayor riesgo de pancreatitis. La obesidad predispone a los perros a la pancreatitis y la enfermedad suele ser más grave en los perros con sobrepeso.

La pancreatitis puede ocurrir en perros de cualquier edad, raza o sexo. Dicho esto, la mayoría de los perros con pancreatitis son de mediana edad o mayores, tienen sobrepeso y son relativamente inactivos. Cavalier King Charles Spaniels, Collies, y Boxeadores han demostrado tener un mayor riesgo relativo de pancreatitis crónica, y Cocker spaniel un mayor riesgo relativo de pancreatitis aguda y crónica combinadas. Perros salchicha Se ha informado que están predispuestos a la pancreatitis aguda.

Otras razas mencionadas por tener un mayor riesgo de pancreatitis incluyen Briard, Shetland Sheepdog, Miniature Poodle, German Shepherd Dog, Terriers (especialmente Yorkies y Silkies) y otras razas no deportivas.

Las personas a veces desarrollan pancreatitis crónica autoinmune, y se teoriza que los perros también pueden hacerlo. Se ha demostrado que los perros pastores alemanes desarrollan pancreatitis linfocítica inmunomediada, que los predispone a la atrofia pancreática.

La pancreatitis se ha asociado con enfermedades inmunomediadas, que pueden incluir la EII, aunque no se comprende la relación de causa y efecto. Si bien no hay evidencia científica que respalde esto, algunos médicos han sugerido que las alergias alimentarias podrían ser una causa poco común de pancreatitis crónica o recurrente. Creo que la EII podría ser tanto una causa como un efecto de la pancreatitis, o que ambos podrían ser causados ​​por una enfermedad autoinmune subyacente o una alergia alimentaria.

Los perros con pancreatitis inmunomediada pueden responder bien a los corticosteroides como la prednisona, que inhiben el sistema inmunológico, aunque también se cree que este fármaco causa pancreatitis aguda.

Trauma en el páncreas como el resultado de que el perro sea atropellado por un automóvil, puede provocar inflamación y pancreatitis. Cirugía también se ha relacionado con la pancreatitis, probablemente debido a la presión arterial baja o al volumen sanguíneo bajo causado por la anestesia. Los cálculos biliares (colelitias) pueden bloquear el conducto biliar y, por lo tanto, el flujo de enzimas digestivas desde el páncreas y pueden provocar pancreatitis en las personas.Es probable que lo mismo suceda para ambas especies (la pancreatitis también puede bloquear el flujo de bilis desde el páncreas). vesícula biliar).

Otras causas teóricas incluyen infecciones bacterianas o virales vacunas obstrucción del conducto pancreático reflujo del contenido intestinal hacia el conducto pancreático alteración del suministro de sangre al páncreas debido a choque, vólvulo de dilatación gástrica (hinchazón) u otras causas y factores hereditarios. En casos raros, la pancreatitis puede ser causada por un tumor en el páncreas.

En la mayoría de los casos con perros, nunca se encuentra la causa. En las personas, la pancreatitis es causada más comúnmente por el abuso de alcohol.

Confirmando el diagnóstico

Algunos resultados de análisis de sangre sugieren pancreatitis, pero no son definitivos. La lipasa y la amilasa sustancialmente elevadas (de tres a cinco veces el nivel normal), en particular, respaldan firmemente el diagnóstico de pancreatitis, pero la ausencia de estos signos no descarta que la lipasa y la amilasa puedan ser normales en hasta la mitad de los casos. todos los perros con pancreatitis. Con la pancreatitis crónica, los análisis de sangre suelen ser completamente normales, y también pueden serlo con la pancreatitis aguda, especialmente si no es lo suficientemente grave como para causar complicaciones.

En 2005, IDEXX Reference Laboratories desarrolló una prueba de sangre llamada Spec cPL (lipasa específica del páncreas canina), basada en la prueba cPLI (inmunorreactividad de la lipasa pancreática canina) desarrollada en la Universidad Texas A&M. Hay tres tipos de lipasa: pancreática, hepática y gástrica. Los análisis de sangre estándar no pueden diferenciar entre ellos, pero el Spec cPL mide solo la lipasa pancreática. Spec cPL ahora se considera la mejor opción para un diagnóstico rápido y preciso, con resultados disponibles en 12 a 24 horas. La prueba cPLI es igualmente precisa, pero no tan fácilmente disponible y los resultados tardan más.

IDEXX afirma que la prueba Spec cPL tiene una sensibilidad superior al 95 por ciento, lo que significa que casi todos los perros con pancreatitis darán positivo (menos del 5 por ciento de falsos negativos) y una especificidad también superior al 95 por ciento, es decir, menos del 5 por ciento de los perros que no tiene pancreatitis tendrá un resultado falso positivo. En comparación, la prueba cPLI tiene un 82 por ciento de sensibilidad y un 98 por ciento de especificidad.

La prueba Spec cPL se puede repetir cada dos o tres días para ayudar a juzgar la respuesta a la terapia y, después de regresar a casa, para confirmar la recuperación. También se puede utilizar para controlar la respuesta a los cambios en la dieta y otros tratamientos para perros con pancreatitis crónica.

La prueba Spec cPL se recomienda para cualquier perro cuyos síntomas incluyen vómitos, anorexia o dolor abdominal. También se puede usar para monitorear perros con pancreatitis crónica, o aquellos con afecciones o cuyos medicamentos los predisponen a la pancreatitis. En el futuro, esta prueba se puede realizar como parte de un análisis de sangre estándar en perros normales aparentemente sanos, para identificar la pancreatitis crónica que puede ser subclínica (que no causa síntomas reconocibles).

En 2007, IDEXX presentó SNAP cPL, una versión de la prueba Spec cPL que su veterinario puede realizar internamente y devolver los resultados en 10 minutos. Si los resultados de la prueba SNAP cPL son anormales, IDEXX recomienda realizar un seguimiento con una prueba Spec cPL para establecer una concentración basal de cPL y controlar el tratamiento.

Las radiografías detectan solo del 24 al 33 por ciento de los casos de pancreatitis aguda, pero también se utilizan para identificar otras causas de vómitos y anorexia, como la obstrucción intestinal.

Un practicante de ultrasonido experimentado puede detectar dos tercios de los casos de pancreatitis aguda. La ecografía también se puede utilizar para buscar signos de peritonitis, absceso o quiste pancreático y obstrucción biliar. Ni las radiografías ni la ecografía pueden identificar la pancreatitis crónica. La biopsia del páncreas se puede utilizar para identificar el cáncer de páncreas. La biopsia puede ser un método poco confiable para diagnosticar la pancreatitis, ya que a menudo solo una parte del páncreas se ve afectada.

TLI (inmunorreactividad similar a la tripsina) es un análisis de sangre que tiene solo un 33 por ciento de sensibilidad para la pancreatitis, pero es muy preciso para diagnosticar EPI (insuficiencia pancreática exocrina). Los perros con problemas gastrointestinales crónicos deben someterse a pruebas de TLI, cobalamina, folato y Spec cPL para buscar EPI, SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, también llamado ARD o diarrea que responde a los antibióticos) y pancreatitis crónica. Los perros con EPI generalmente tienen resultados de Spec cPL más bajos de lo normal, pero el TLI se considera más preciso para diagnosticar EPI.

Recuperación de una pancreatitis aguda

Ya sea en el hospital o en casa, una vez que los vómitos están bajo control, se introduce agua lentamente, con algunas vueltas o cubitos de hielo cada hora aproximadamente. Si el perro lo mantiene bajo, se prueba con líquidos, seguidos de alimentos caldosos, bajos en grasas y ricos en carbohidratos. Es menos probable que las cantidades pequeñas frecuentes causen problemas que las cantidades grandes, especialmente al principio. Los perros que han sido hospitalizados pueden regresar a casa una vez que puedan retener la comida sin vomitar.

Los perros a menudo se envían a casa con analgésicos, como un parche de fentanilo o tramadol. Controlar el dolor es importante durante la recuperación, así que pida ayuda a su veterinario si siente que su perro se siente incómodo.

Dogs recovering from acute pancreatitis are frequently maintained on an easily digestible, fat-restricted prescription diet, particularly if they are overweight or have hyperlipidemia. While I am not a fan of these products due to their low-quality ingredients, I think that sometimes it is easier to follow your vet’s advice, as long as your dog is willing to eat this food and does not react adversely to it. You can later transition your dog back to a better quality commercial or homemade diet.

But what if your dog won’t eat the prescription food, or reacts poorly to the food, or you just can’t bring yourself to feed a commercial food after feeding a homemade diet for so long? What should you feed your dog in that case?

Preventing Recurrence

Pancreatitis is both more common and more severe in overweight dogs. Inactivity may also be a contributor, so weight loss and exercise are both important.

Many weight loss diets are extremely high in carbohydrates, with low fat and low protein – in fact, some have even less fat than the prescription diets that are recommended for dogs recovering from pancreatitis. A low-fat diet is not required for dogs to lose weight, and higher protein helps dogs lose fat, while low protein can lead to muscle loss. It’s better to feed a diet that has higher protein and moderate amounts of fat and carbohydrates to help your dog lose weight.

Underlying metabolic disease such as hypothyroidism, hyperadrenocorticism (Cushing’s disease), and diabetes mellitus may be associated with increased risk of pancreatitis and should be managed appropriately. Hypothyroidism can contribute to obesity and may affect fat metabolism. Not all dogs who are hypothyroid have the classic signs, such as dry skin and hair loss. A full thyroid panel is more accurate than a simple screening test. Even dogs whose results are in the low normal range may benefit from thyroid supplementation. Noted thyroid specialist Dr. Jean Dodds at Hemopet will consult with you or your vet regarding test results for a small fee.

If your dog is prone to hyperlipidemia (increased blood levels of cholesterol or triglycerides, even when fasted for 12 hours before the test), there are several things you can do to try to lower these levels and reduce the likelihood of pancreatitis. Feeding a low-fat diet, giving fish oil supplements, and treating hypothyroidism, which is often the underlying cause, are all helpful in reducing lipid levels in the blood. In addition, dogs prone to hyperlipidemia may benefit from the use of human statin medications, such as Lipitor, to control lipid levels. Though no studies have yet been done, anecdotal reports from vets who have tried this on an experimental basis have been positive.

Whether or not too much fat was the initial cause of your dog’s pancreatitis, high-fat foods may trigger a recurrence, particularly if the pancreas was damaged. Be sure that your dog does not have access to your trash bin (use locking lids or an alarm if needed), and don’t feed high-fat foods or treats such as pig ears. Make sure that your dog does not get fatty treats from other family members, friends, or neighbors. Don’t try to tempt your dog with high-fat foods and additives if he doesn’t want to eat this may be good advice even for dogs who have not had pancreatitis, unless you’re certain that the inappetence is not caused by pancreatitis nor a condition that would predispose a dog to it.

Avoid medications that may be linked to pancreatitis, particularly any that may have contributed to the initial attack. If possible, find alternative therapies for dogs taking drugs known to cause pancreatitis, such as using Keppra (levetiracetam) in place of or in combination with potassium bromide or phenobarbital for seizures.

In people, vaccinations have sometimes been associated with pancreatitis. Avoid overvaccinating your dog. The American Animal Hospital Association now acknowledges that there is no need for yearly “boosters” for most vaccines. (See “Vaccinations 101,” August 2008, for more information on current vaccination recommendations.)

Periodic monitoring with the Spec cPL test may be helpful in preventing recurrent pancreatitis, especially after a change in diet.

Supplements

Certain supplements can help reduce the risk of acute pancreatitis or control the effects of chronic pancreatitis.

Digestive enzyme supplements that contain pancreatin may be helpful for dogs who have had acute pancreatitis or suffer from chronic pancreatitis. It is theorized that these may reduce the load on the pancreas and inhibit pancreatic secretion.

These supplements are sold over-the-counter for humans or dogs the prescription-strength enzymes needed by dogs with EPI can also be tried to see if they seem to reduce pain from chronic pancreatitis. Note that enzymes seem to help some dogs, but not others. If your dog does not respond well to one brand, you can try adjusting the dosage or using a different brand, but don’t continue to give them if they cause any problems.

You can also try feeding small amounts of raw pancreas, giving pancreatic glandular supplements, such as Pancreatrophin from Standard Process, or giving plant-derived digestive enzymes, which may be helpful if your dog has trouble digesting carbohydrates.

Fish body oil, such as salmon oil or EPA oil (not cod liver oil), can help to lower blood lipid levels (both triglycerides and cholesterol) in dogs with hyperlipidemia. Studies have also found it to be beneficial in treating acute pancreatitis, while its effects on chronic pancreatitis are unknown. The dosage needed to treat hyperlipidemia may be as high as 1,000 mg of fish oil (supplying 300 mg combined EPA and DHA) per 10 lbs of body weight. Dogs with normal lipid levels should do fine on that amount per 20 to 30 lbs of body weight daily, preferably split into two doses. If you use a supplement with more or less EPA and DHA, adjust the dosage accordingly. Vitamin E should always be given whenever you supplement with oils – give around 5 to 10 IUs per pound of body weight daily.

Probiotics are beneficial bacteria that live in the intestines and help to keep bad bacteria in check. While probiotics are not recommended for dogs with acute pancreatitis, their effect on chronic pancreatitis is unknown. As they are known to help with some gastrointestinal problems, and since their population may be depleted during acute pancreatitis, I think it makes sense to give them once your dog has recovered. You can use products made either for dogs or for people.

Prebiotics are indigestible carbohydrates that feed the beneficial bacteria in the intestines and are often included in probiotic supplements. Certain prebiotics called oligosaccharides have been shown to decrease triglyceride and cholesterol blood levels, which can be helpful for dogs prone to hyperlipidemia. These ingredients may be listed on the label as fructooligosaccharides (FOS), oligofructose, inulin, or chicory. (See “Probing Probiotics,” August 2006, for more information on both probiotics and prebiotics.)

Dogs fed a very low-fat diet may become deficient in the fat-soluble vitamins A and E. Adding fish oil and coconut oil to the diet can help with this. Dogs with damage to the pancreas may also suffer from vitamin B12 (cobalamin) deficiency – in this case, monthly injections may be needed if the dog is unable to absorb B12 when given orally. Chronic pancreatitis may interfere with absorption of vitamin B, so supplementing with B-complex vitamins makes sense.

Human studies suggest that antioxidants, which are found mostly in fruits and vegetables, may help protect against pancreatitis, and reduce the pain of chronic pancreatitis. Vitamin E and selenium (which work synergistically), vitamin C, beta-carotene, and methionine have been found to be effective in helping to prevent pancreatitis in human studies.

Other natural antioxidants sometimes recommended for chronic pancreatitis, though evidence is lacking, include SAM-e (S-adenosyl methionine) alpha lipoic acid (not recommended for diabetics) OPCs, found in grapeseed extract and pycnogenol resveratrol and milk thistle. There are a number of combination antioxidant products made for dogs, such as Small Animal Antioxidants and Immugen from Thorne Veterinary, and Cell Advance made by Vetri-Science.

In their book, All You Ever Wanted to Know About Herbs for Pets, Greg Tilford and Mary Wulff-Tilford suggest herbs to support the liver and digestive system. “Dandelion, burdock root, or Oregon grape can help improve digestion and reduce pancreatic stress by gently increasing bile and enzymatic production in the liver.

…Yarrow is said to help reduce pancreatic inflammation and improve blood circulation to the organ.”

Long-Term Low-Fat Diets

Next month, we will discuss commercial and homemade diets for dogs with chronic pancreatitis, EPI, and other conditions that may require a low-fat diet to be fed long-term. You will learn what defines a low-fat diet, and how to calculate the amount of fat in any food or combination of foods, whether kibble, canned, dehydrated, frozen, or fresh. The following month, we will present actual low-fat diets that people are feeding to their dogs.


One of several causes identified for pancreatitis in dogs is a dietary miscreants (part of the diet caused the problem). Fats can be termed as one of the causative components. Dogs fed fatty foods, with at least 18% of the energy coming from fats, are more at risk for pancreatitis. Such dogs can develop “hyperlipedemia” or increased lipid content in their blood which can lead to obesity and then canine pancreatitis, as a result of increased pancreatic juice activity.

Dogs with pancreatitis develop symptoms such as vomiting. Vomiting can occur in multiple episodes and can cause severe dehydration. The standard approach to end vomiting and minimize pancreatic activity is that dog should be kept on a fast for at least 24 hours. The fast should be continued for 3–15 days if necessary.

During the “No per Orals” (NpO) approach to fasting, antibiotics, anti–emetic drugs (stops vomiting), electrolytes and fluids should be administered intravenously (IV) or subcutaneously (SC). Nutrients should be administered intravenously (IV) in dogs kept on fasts for more than 3 days. Intravenous nutritional preparations should contain adequate calories, proteins, B complex, mineral traces and electrolytes.

Liquid canine pancreatitis diets can be started once vomiting has ceased and inflammation has been reduced. Liquid diets should contain at least 90% water, combined with a low fat (5– 10%) diet. Carbohydrates can be a major part, as it has less effect on pancreatic function. Commercial, homogenized liquid diets are available which can be administered with the help of a syringe, by pouring contents into the cheek pouch or the head in a normal or slightly lowered position. This technique helps in reducing the risk of aspiration and encourages dogs to have voluntary swallowing.

Once a dog tolerates a liquid diet for more than 2–3 days, moderate fiber diets, containing 10–15% dry matter, and moderate fat contents (10–15%), can be administered orally, depending upon the response. Small meals should be given at least three times a day.

Long-term management of canine pancreatitis requires molding dietary plans to a permanent low fat diet, containing more carbohydrates.


Ver el vídeo: La pancreatitis en perros. (Junio 2021).